lunes, 27 de febrero de 2017

Valencia.

Valencia.
Entrada en la catedral de la solemne rogativa a San Luis
Bertrán, con motivo de la invasión de los Franceses en España. 
Día 3 de Marzo de 1811.
Litografía. Ca. 1830.
Archivo José Huguet. Valencia.


Esta litografía muestra la procesión de San Luis Bertrán que desde su casa natalicia trasladaba sus restos mortales hasta la catedral entrando por la puerta románica de la plaza dela Almoina de Valencia. Se aprecia en la escena la calle de la Barcella (o Barchilla) y el pasadizo elevado que comunica el palacio episcopal con la catedral. Este dominico valenciano fue canonizado por Clemente X en 1691. Su vida y santidad
influyeron notablemente en la Valencia de los siglos XVI al XIX, animada por el patriarca Juan de Ribera. Hasta hoy permanece su memoria en la tradición popular valenciana. Se afirma de él que era un santo taumaturgo y realizaba muchos prodigios, a quien se atribuyen numerosos milagros y hechos
sobrenaturales así como que tenía el don de lenguas. Esta vocación popular explica la imagen. Sacar en procesión sus restos mortales era una forma propia de la época de conjurar el peligro que se cernía
sobre la ciudad de Valencia y su reino,sobre todo después de dos ataques franceses fracasados (junio
1808 y marzo 1810) y de que las tropas del mariscal Suchet comenzaran el avance desde Cataluña hacia territorio valenciano. En efecto, el 2 de enero de 1811 había caído Tortosa en manos francesas, lo cual representaba para el reino de Valencia el fracaso del ejército valenciano que participó en la batalla de Ulldecona y la defensa de Tortosa y el descrédito del general Bassecourt, que era también presidente de la
Junta-Congreso de Valencia.

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